Te cuento un poco sobre mí...
Mi historia

A los 39 años trabajaba en una empresa farmacéutica y estaba en plena crisis con mi propósito de vida. Sin saber muy bien por qué, sentí un impulso muy fuerte de crear algo con mis manos: nacieron mis velas artesanales. Las hacía por las tardes y los fines de semana, como un extra al trabajo principal. Solo con el tiempo entendí que esa creatividad inesperada era una forma de reparar heridas que llevaba dentro desde la infancia.
Durante esos dos años haciendo velas, aprendí algo que no había experimentado nunca en ningún trabajo anterior: cómo los silencios y el trabajo manual podían ser una forma de terapia cotidiana. Y empezó a pasar algo curioso: la gente que me compraba no quería las velas solo como objeto decorativo. Me contaban situaciones personales que les preocupaban, deseos íntimos, intenciones profundas. Yo sentía cada vez más la necesidad de poder ofrecerles algo más.
Y entonces llegó el sueño.
Una noche me desperté con una palabra clavada en la cabeza, en mayúsculas: LENGUAJE. Del sueño en sí no recuerdo nada más, solo esa palabra escrita así. La anoté en mi cuaderno y durante toda una semana no pude dejar de pensar en ella. Hasta que un día, entrando por casualidad en una librería, vi mi primera baraja de tarot. Todo encajó.
Desde aquel momento acompaño con tarot en momentos clave de la vida: dudas, decisiones, momentos de confusión. Y he descubierto algo importante de mí: me gusta acompañar a las personas en sus momentos difíciles, conectar con sus partes heridas y sostenerlas. Nada de esto hubiese sido posible si antes no hubiera vivido todo esto en mí.
Con el tiempo, las consultas me fueron llevando a un terreno que el tarot por sí solo no podía abarcar. Lo que les pasaba a mis clientas pedía una mirada más profunda. Antes de empezar la Maestría con Olga Gil, dediqué años a las constelaciones familiares como representante: acompañando, sosteniendo emocionalmente y dejándome atravesar por el trabajo sistémico desde dentro. Actualmente me formo en profundidad en terapia sistémica con figuras junto a Olga Gil, una de las referentes del trabajo sistémico con muñecos en español. Esta trayectoria rigurosa y continua es mi manera de honrar la vulnerabilidad de las personas que confían en mí: acompaño solo desde un lugar donde he hecho mi propio trabajo y donde sigo aprendiendo.
Hoy ofrezco dos caminos diferenciados: el tarot, para mirar el presente con claridad, y la terapia sistémica con figuras, para mirar y sanar lo profundo. Tú eliges el camino que necesitas en cada momento.
Cómo trabajo
Respeto al libre albedrío. Tú eres quien decide. Mi trabajo no es decirte qué tienes que hacer, sino ofrecerte la información y la mirada que te permitan decidir desde un sitio más claro.
Escucha sin juicio. Llegas como eres y con lo que traes. No te interpreto desde lo que yo creo que está bien o mal: te escucho desde tu propio mapa.
Mirada honesta y compasiva. Te digo lo que veo con honestidad, pero siempre con cuidado. La verdad sin cuidado hace daño; el cuidado sin verdad no acompaña.
Acompañamiento, no diagnóstico. No vengo a etiquetarte ni a colgarte un diagnóstico. Camino contigo el trozo del camino que necesites, mientras tú lo recorres.
En lo personal
Vivo en Barcelona, muy cerquita del mar, que para mí es imprescindible. Me apasiona leer y aprender de todo y de todos.
Comparto mi vida con un hombre maravilloso que apareció justo cuando era el momento. En él pude reconocer el fruto de todo mi trabajo personal previo. Le agradezco cada día la vida fácil, divertida, enriquecedora y llena de amor que me regala.
He sido bendecida con tres almitas que me recuerdan cada día que lo importante es estar; además de un padre, una madre, una hermana y un sobrino que son los arquitectos de mi esencia más troncal.
Y, por encima de todo, la vida misma, esa maestra incansable de la que nunca dejamos de aprender.
