SOBRE MÍ · SILVANA VARELA

Yo también he necesitado parar y preguntarme hacia dónde ir.

Vivo en Barcelona, muy cerquita del mar. Me apasiona leer, aprender y encontrar momentos de silencio. A los 39 años empecé a preguntarme qué quería hacer con mi vida. Esa pregunta abrió una etapa que cambió mi rumbo.

Hoy soy tarotista, facilitadora de constelaciones familiares y terapeuta sistémica. Pero antes de contarte a qué me dedico, quiero compartir un poco de la historia que me ha traído hasta aquí.

Silvana Varela, tarotista, facilitadora de constelaciones familiares y terapeuta sistémica
SOY SILVANA. ESTA ES MI HISTORIA.

MI HISTORIA

Todo empezó con unas velas.

Unas preguntas que necesitaban espacio.

A los 39 años trabajaba en una empresa farmacéutica y me preguntaba qué quería hacer con mi vida. En aquel momento empecé a crear velas artesanales por las tardes y los fines de semana.

Durante dos años, trabajar con las manos y estar en silencio se convirtió en una manera de escucharme. Crear algo propio me permitió descubrir una parte de mí que no había encontrado en mis trabajos anteriores.

Después encontré otro lenguaje.

Una noche me desperté con una palabra en la cabeza: LENGUAJE. La apunté en un cuaderno y seguí pensando en ella durante días. Tiempo después, entrando en una librería, encontré mi primera baraja de tarot.

Aquella baraja despertó mi curiosidad y mis ganas de aprender. Fue el comienzo de un recorrido en el que también fui conociéndome y haciéndome nuevas preguntas.

La experiencia que sostiene mi trabajo.

Mi recorrido reúne el tarot, años de participación en constelaciones familiares y el trabajo con la mirada sistémica. La Maestría con Olga Gil forma parte de ese camino.

Esa experiencia, junto con mi propio trabajo personal, es la base desde la que hoy ejerzo como tarotista, facilitadora de constelaciones familiares y terapeuta sistémica.

Silvana Varela paseando descalza junto al mar
BARCELONA, CERQUITA DEL MAR.

EN LO PERSONAL

El mar, los libros y los míos.

Comparto mi vida con un hombre con quien disfruto de una vida fácil, divertida, enriquecedora y llena de amor. Y hay tres almitas que me recuerdan cada día que lo importante es estar.

Mi padre, mi madre, mi hermana y mi sobrino también forman parte de mi historia. Son las personas con las que comparto esa parte de la vida que no siempre aparece en una presentación.

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